La iniciativa fue impulsada por la ministra belga de Asilo y Migración, Anneleen Van Bossuyt.
Según explicó Van Bossuyt, numerosos Estados miembros afrontan dificultades para llevar a cabo deportaciones de ciudadanos afganos, incluso de aquellos condenados por delitos, debido a la falta de un acuerdo formal de repatriación con Afganistán desde la toma del poder por los talibanes en 2021. Esta situación, advirtió, entraña riesgos para la seguridad europea y socava la confianza pública en las políticas de asilo.
La ministra propuso que la Comisión Europea abra negociaciones con las autoridades talibanas con vistas a alcanzar un acuerdo de repatriación y que se refuerce el papel de Frontex - la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas, en la organización y apoyo de los retornos voluntarios mediante el programa europeo de reintegración.
El retorno a Afganistán sigue siendo objeto de debate en la comunidad internacional. La portavoz del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Ravina Shamdasani, reiteró la oposición de la organización a los programas de repatriación, al considerar que comportan un alto riesgo de graves violaciones de los derechos humanos.