En declaraciones ofrecidas este martes a la prensa desde la residencia de Castel Gandolfo, cerca de Roma (Italia), el Sumo Pontífice expresó su deseo de que, al menos durante un día, se suspendan las hostilidades, como gesto humanitario coincidiendo con la conmemoración del nacimiento de Jesucristo.
En un contexto marcado por la persistencia de numerosos conflictos en distintas regiones del mundo, el Papa aludió, entre otros, a la situación en Ucrania, donde el enfrentamiento sigue siendo especialmente complejo.
Las perspectivas de un avance diplomático continúan siendo inciertas, aunque en fechas recientes se han producido contactos por separado entre representantes de alto nivel de Rusia y de Ucrania y autoridades estadounidenses, en un intento de explorar vías para una solución al conflicto.