Esta es la última medida para persuadir a las partes que actualmente se oponen al tratado de libre comercio con el Mercado Común del Sur (MERCOSUR).
El anuncio se produce después de que Francia e Italia solicitaran a la Comisión Europea que excluyera los fertilizantes del impuesto fronterizo sobre el carbono, que entra en vigor el 1 de enero de este año, y que impusiera una tasa por emisiones de CO2 a las importaciones de acero, fertilizantes y otros productos para garantizar la eliminación de las ventajas injustas sobre los productos fabricados en Europa.
Esta se considera la última concesión de la Comisión Europea, con el apoyo de países como Alemania y España, para lograr el consenso de la mayoría de los 15 miembros de la UE, que representan al 65% de la población de la Unión Europea, el cual permite ratificar el acuerdo con el MERCOSUR, posiblemente la próxima semana.
El acuerdo aún necesitaría el apoyo del Parlamento Europeo para entrar en vigor.