En un comunicado difundido por la televisión estatal, la IRGC afirmó que elementos violentos han atacado instalaciones militares y de las fuerzas del orden durante las dos últimas noches, causando la muerte de varios civiles y agentes de seguridad, así como incendios y destrozos.
El líder supremo iraní, Ali Khamnei, advirtió previamente que quienes atacan bienes públicos y actúan como ¨mercenarios al servicio del extranjero¨ no serán tolerados.
Las declaraciones de las autoridades iraníes se producen después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, reiterara el pasado 9 de enero su advertencia de que intervendría si Teherán reprime con violencia las manifestaciones.
Las protestas, iniciadas el 28 de diciembre y en constante aumento de intensidad, son consideradas la escalada del movimiento contra el deterioro económico y el desafío más serio para el Gobierno iraní en varios años.