A 80 años de las primeras elecciones generales, Vietnam consolida su institucionalización democrática

Hồng Vân
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(VOVWORLD) -  Hace ochenta años, el 6 de enero de 1946, Vietnam celebró sus primeras elecciones generales para elegir la Asamblea Nacional, conforme a los principios democráticos más avanzados de su tiempo: sufragio universal, igualdad, voto directo y secreto. Aquel acontecimiento histórico abrió un cauce democrático que, con el transcurso de las décadas, se ha consolidado como un sólido fundamento político y jurídico para la lucha revolucionaria y la construcción del país.

A lo largo de este periodo, la Asamblea Nacional de Vietnam se ha erigido en el espacio donde dicho cauce democrático se articula y proyecta. Desde los comicios de 1946 hasta la legislatura actual, el principio de que “el pueblo es la raíz” ha orientado de manera constante el desarrollo del órgano representativo supremo del Pueblo y del máximo órgano del poder del Estado de la República Socialista de Vietnam.

A 80 años de las primeras elecciones generales, Vietnam consolida su institucionalización democrática - ảnh 1Trabajadores de la capital Hanói participan en actividades de propaganda con motivo de la primera jornada de las elecciones generales. (Foto: VNA)

Democracia desde la primera papeleta

El carácter democrático de la Asamblea Nacional se remonta a su propia fundación. Las elecciones generales del 6 de enero de 1946 no constituyeron únicamente un acontecimiento político de gran trascendencia, sino que marcaron un hito histórico en el ejercicio efectivo del derecho del Pueblo a decidir su destino. Por primera vez, los ciudadanos vietnamitas ejercieron los derechos de elegir y ser elegidos sin distinción de género, religión ni condición social, de acuerdo con los principios del sufragio universal, igualitario, directo y secreto.

Al intervenir en el acto conmemorativo del 80.º aniversario de aquellas primeras elecciones, el presidente de la Asamblea Nacional, Tran Thanh Man, afirmó lo siguiente: “El 6 de enero de 1946 constituye un hito luminoso que abrió un nuevo periodo de desarrollo para la nación vietnamita. La victoria de aquel acontecimiento afirmó de manera sólida el derecho del Pueblo a ser dueño de su destino. Desde la condición de esclavitud, se alzó para conquistar la independencia y organizar su propio Estado, con una base jurídica plena para representar a todo el pueblo vietnamita tanto a nivel nacional como internacional, como el primer Estado democrático del Sudeste Asiático”.

Durante las etapas de resistencia, reunificación y renovación, el carácter democrático de la Asamblea Nacional se ha mantenido sin interrupciones. El órgano legislativo ha seguido siendo el foro en el que se expresan la voluntad y las aspiraciones del electorado, incluso en contextos históricos especialmente complejos. La celebración periódica de elecciones, la ampliación de la composición parlamentaria y el incremento de la representación de mujeres, minorías etnicas, intelectuales y trabajadores reflejan una democracia cada vez más amplia y profunda, que garantiza la presencia de todos los sectores del Pueblo.

La democracia, además, no se circunscribe al acto electoral. A través de la actividad legislativa, numerosas cuestiones estratégicas del país se debaten y deciden de forma pública y transparente, lo que refuerza el papel de la Asamblea Nacional como espacio de convergencia de la voluntad popular y como puente esencial entre el Estado y la sociedad. El mantenimiento ininterrumpido del mecanismo de representación electa durante casi ocho décadas constituye una prueba inequívoca de la continuidad y vigencia de los valores democráticos en la vida política de Vietnam.

La democracia, un valor perdurable del Parlamento vietnamita

En los últimos años, la Asamblea Nacional de Vietnam ha impulsado importantes innovaciones destinadas a reforzar la apertura, la transparencia y la cercanía con la ciudadanía. La retransmisión en directo de las sesiones plenarias y de las interpelaciones permite a los electores seguir y supervisar la labor de sus representantes, mientras que los debates parlamentarios adquieren un contenido cada vez más sustantivo y reflejan con mayor claridad la función de control y la responsabilidad del órgano legislativo ante el Pueblo.

A 80 años de las primeras elecciones generales, Vietnam consolida su institucionalización democrática - ảnh 2El presidente de la Asamblea Nacional, Tran Thanh Man, interviene en la ceremonia conmemorativa del 80.º aniversario de las primeras elecciones generales de Vietnam. (Foto: Le Tuyet/VOV)

La ampliación de la consulta pública en el proceso de elaboración de las leyes constituye otra manifestación relevante del ejercicio democrático. Numerosos proyectos normativos y políticas de gran alcance se someten a un debate amplio en la sociedad antes de su aprobación, lo que contribuye a elevar la calidad de la legislación y a garantizar el derecho de la ciudadanía a participar en la construcción del ordenamiento jurídico. De forma paralela, las actividades de supervisión, interpelación y contacto con los electores se desarrollan con regularidad, lo que permite a la Asamblea Nacional captar de manera oportuna las demandas surgidas de la vida social.

En este contexto, la vicepresidenta de la Asamblea Nacional, Nguyen Thi Thanh, destacó: “Entre las principales lecciones se encuentra la de mantener firmemente el principio democrático y garantizar el derecho del Pueblo a ser dueño de su destino. Sobre esa base, las Asambleas Nacionales de cada legislatura han promovido la ampliación de la democracia, el fortalecimiento de la representatividad y la renovación de los métodos de trabajo, con el objetivo de servir de manera más eficaz a los derechos e intereses legítimos de los electores y de la ciudadanía”.

Al repasar casi ochenta años de desarrollo de la Asamblea Nacional de Vietnam, se advierte un hilo conductor constante: la democracia. No es casual que se la defina como el órgano representativo supremo del Pueblo y el máximo órgano del poder del Estado. Desde los periodos más difíciles hasta la actual etapa de integración y desarrollo, el Parlamento ha vinculado estrechamente su trayectoria al ejercicio de la soberanía popular, concibiendo la democracia tanto como fundamento esencial como objetivo permanente de perfeccionamiento institucional.

Preservar y enriquecer ese valor democrático no constituye únicamente una responsabilidad institucional, sino también la legítima expectativa de millones de electores que han confiado, confían y seguirán confiando su poder a los representantes elegidos mediante la papeleta.

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