Desde comienzos de 2026, la autoridad monetaria ha emitido una directiva en la que dispone que el flujo crediticio se concentre prioritariamente en la producción y la actividad empresarial, la industria, las exportaciones y la inversión en infraestructuras. Conforme a esta orientación, se priorizarán los sectores capaces de generar un elevado valor añadido, propiciar la creación de activos reales y sostener el crecimiento del PIB, al tiempo que se refuerza la disciplina financiera y la estabilidad macroeconómica.
El director general del Banco Militar (MB), Pham Nhu Anh, afirmó: “Confiamos en que 2026 marque un punto de inflexión para las empresas manufactureras orientadas tanto al consumo interno como a la exportación. En 2025, las cuestiones arancelarias y las relativas a los socios extranjeros quedaron sustancialmente encauzadas, lo que ha permitido que la producción continúe su proceso de recuperación y expansión”.
La encuesta sobre tendencias crediticias para 2026 elaborada por el Banco del Estado de Vietnam indica que la demanda de financiación se concentrará principalmente en la industria y la construcción, seguidas del comercio, los servicios, el consumo privado, la economía verde y los sectores agropecuario, forestal y pesquero. Estos ámbitos se consideran generadores de valor añadido sostenible y coherentes con la estrategia de desarrollo económico a medio y largo plazo.
Por su parte, el subdirector general del Banco de Comercio Exterior de Vietnam (Vietcombank), Le Hoang Tung, subrayó: “Las entidades bancarias se ceñirán estrictamente a las directrices del Banco del Estado en la conducción de la política monetaria y orientarán el crecimiento del crédito hacia actividades sustantivas que impulsen la economía real y contribuyan a los objetivos nacionales. Paralelamente a la ampliación de plantillas, reforzaremos el control de calidad, la seguridad operativa y el desarrollo sostenible”.