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Un socio confiable
En un escenario global cada vez más complejo, Vietnam se ha ganado la confianza de numerosos países como aliado seguro en política, economía, comercio, defensa, seguridad y cultura. Sus sólidos avances socioeconómicos, la estabilidad política y una línea exterior independiente, abierta y multilateral han hecho del país un destino atractivo para la inversión y la cooperación.
En este sentido, el viceprimer ministro Bui Thanh Son, afirmó: “Hasta la fecha Vietnam mantiene relaciones económicas y comerciales con más de 230 países y territorios, ha suscrito y puesto en marcha 17 Tratados de Libre Comercio, varios de nueva generación, y continúa impulsando negociaciones con otros socios. Entre los hitos más destacados figura su incorporación al grupo de las 32 mayores economías del mundo atendiendo al PIB y entre las 20 naciones con mayor volumen de comercio e inversión extranjera directa”.
Con ello el país indochino se ha convertido en un eslabón esencial en los mercados regionales y mundiales, ampliando su cooperación en sectores emergentes, integrándose en cadenas de suministro y ganando peso en la cadena de valor global. Una evolución que refleja su potencial interno y su visión de desarrollo sostenible, base de una nueva etapa de prosperidad.
Un pilar de paz y desarrollo
Más allá de la confianza que despierta como socio, Vietnam es reconocido también como garante de paz y desarrollo. Fiel a su tradición pacifista y a la experiencia forjada en las guerras de independencia, promueve la resolución pacífica de disputas, el respeto por el derecho internacional y el diálogo como vía prioritaria de entendimiento.
John McAuliff, director ejecutivo de la Fundación de Reconciliación y Desarrollo de Estados Unidos, lo expresó así: “Vietnam ocupa una posición única: es un país en el que confían incluso naciones que no se apoyan entre sí, y con todas mantiene relaciones cordiales. En un mundo multipolar y lleno de riesgos, puede desempeñar el papel de mediador y conciliador. Se trata de un delicado equilibrio que Vietnam ha sabido forjar con la experiencia acumulada a lo largo de miles de años”.
La participación de cascos azules vietnamitas en África ilustra ese compromiso responsable y humanista.
De esta manera, Jean-Pierre Lacroix, secretario general adjunto de la ONU para operaciones de mantenimiento de la paz, durante su visita a Vietnam en junio de 2025, evaluó: “Vietnam ha demostrado un firme compromiso con las Naciones Unidas, especialmente en las operaciones de mantenimiento de la paz. Valoramos siempre la profesionalidad y las competencias de sus fuerzas, así como su capacidad de adaptación y de cumplir con eficacia incluso en los entornos más difíciles. Su aporte ha sido decisivo para consolidar la paz y mejorar la vida de las comunidades afectadas por los conflictos”.
La implicación activa en iniciativas globales frente al cambio climático, la seguridad energética y alimentaria, la prevención de epidemias, o la asistencia en catástrofes naturales, confirma la vocación de un Vietnam responsable y humanista en la nueva era.
De cara al futuro, el país aspira a multiplicar su aporte a la paz, la cooperación y el progreso común.
Al respecto, el viceprimer ministro Bui Thanh Son, enfatizó: “La integración internacional de Vietnam ya no se limita a incorporarse o participar, sino que busca elevar la posición de un país capaz de construir, definir y liderar marcos de cooperación acordes con sus nuevas condiciones y capacidades”.
Ochenta años después de alcanzar su independencia, Vietnam no es solo un Estado soberano y autosuficiente, sino también un ejemplo de nación responsable, solidaria y comprometida con los grandes objetivos de la humanidad. Desde la lucha por la libertad hasta su plena integración internacional, reafirma su condición de socio confiable y pilar de paz y desarrollo, con la aspiración de contribuir a un mundo más justo y mejor.