Petroleros frente a la costa de Fujairah, Emiratos Árabes Unidos, el 3 de marzo de 2026, en un contexto de amenazas de Irán de disparar contra los buques que atraviesen el estrecho de Ormuz. (Foto: REUTERS/Amr Alfiky) |
Diez días después del estallido del conflicto de Estados Unidos e Israel contra Irán, el precio del petróleo en los mercados internacionales superó el 8 de marzo los 100 dólares por barril, su nivel más alto desde el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania en febrero de 2022.
Temor a una crisis energética
El repunte de los precios coincide con una escalada de las hostilidades. Israel ha atacado varios objetivos petroleros en Irán, mientras que Teherán ha respondido con acciones contra países productores de petróleo en la región del Golfo.
Al mismo tiempo, el tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20 % del petróleo y del gas que se comercializan en el mundo, ha sufrido interrupciones desde el inicio del conflicto.
Desde entonces, el precio del crudo WTI ha aumentado alrededor de un 75 %, mientras que el Brent ha subido más de un 60 %, según datos actualizados al 9 de marzo. Las previsiones apuntan, además, a que la tendencia alcista podría mantenerse en el corto plazo.
El hecho de que el petróleo haya superado los 100 dólares por barril por primera vez en más de cuatro años vuelve a despertar el temor a una crisis energética mundial. El experto Stephen Innes, de la firma de gestión de activos SPI Asset Management, con sede en Suiza, señaló que un precio por encima de ese umbral no constituye simplemente un aumento en el valor de una materia prima, sino un verdadero golpe para la economía global.
Las refinerías de la región del Golfo han reducido su producción ante la escasez de crudo, mientras que las exportaciones afrontan dificultades logísticas. Incluso si el conflicto se atenúa, la recuperación podría retrasarse varias semanas.
Por su parte, Saul Kavonic, director de investigación energética de la empresa australiana MST Marquee, considera que los precios del petróleo seguirán aumentando mientras el estrecho de Ormuz permanezca cerrado.
En el escenario de que Estados Unidos y sus aliados occidentales desplieguen buques de guerra para escoltar a los petroleros a través del estrecho de Ormuz, las interrupciones podrían reducirse. Aun así, resultaría difícil restablecer con rapidez la normalidad en el transporte marítimo.
Incluso en el mejor de los casos, persistirán perturbaciones parciales en el flujo energético, ya que los convoyes escoltados suelen desplazarse más lentamente que en condiciones normales.
“El gas natural licuado podría resultar más afectado que el petróleo, ya que una parte del crudo puede transportarse desde Arabia Saudita o desde los Emiratos Árabes Unidos sin atravesar el estrecho de Ormuz, mientras que prácticamente la totalidad del gas natural licuado debe pasar por esa vía marítima”.
A pesar de las garantías del gobierno estadounidense de que el aumento de los precios del petróleo será temporal, y de la posibilidad de que algunos países industrializados liberen hasta 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas, los riesgos a medio plazo siguen aumentando.
Richard Tullis, director ejecutivo de la empresa de análisis estratégico WTR, evaluó: “Considero que la evolución del precio del petróleo dependerá fundamentalmente del funcionamiento del transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz y de la reacción psicológica de los mercados. Asimismo, resulta especialmente preocupante el posible impacto sobre otras instalaciones petroleras de la región”.
Impacto económico cada vez más amplio
Los economistas han empezado a elaborar modelos para estimar los posibles daños a largo plazo para las economías nacionales y para el crecimiento mundial.
En Europa, una de las regiones más expuestas a las crisis energéticas, los precios de pedidos de gas aumentaron alrededor de un 60 % la semana pasada. El profesor Thierry Bros, del instituto Sciences Po de Francia, recordó que en 2022 Europa ya gastó cerca de 4.000 millones de euros (más de 4.600 millones de dólares) para apoyar al sector energético.
Según el experto, esa política no puede mantenerse indefinidamente y el continente podría enfrentarse a una crisis sin precedentes. Si el precio del gas supera los 100 euros por megavatio hora, algunas fábricas europeas podrían verse obligadas a cerrar o trasladar su producción a Estados Unidos.
Una ilustración de bidones de petróleo y plataformas de bombeo aparece frente a un gráfico que muestra el aumento de los precios de las acciones. (Foto: REUTERS/Dado Ruvic) |
En Asia también crece la preocupación ante una posible escasez de petróleo en los próximos meses, o incluso en las próximas semanas, ya que una gran parte del crudo que atraviesa el estrecho de Ormuz tiene como destino los mercados asiáticos.
Francis Lun, director ejecutivo de la empresa Venturesmart Asia, con sede en Hong Kong, señaló: “Las economías del Sudeste Asiático, con excepción de Malasia e Indonesia, son importadoras netas de petróleo. En consecuencia, la coyuntura actual incrementará la presión inflacionaria, afectará al desempeño económico y probablemente ralentizará el crecimiento”.
Según el Banco Asiático de Desarrollo, si el conflicto en Oriente Medio no se prolonga más de un mes, su impacto sobre las economías asiáticas será relativamente limitado.
Sin embargo, si la crisis se prolonga, las economías asiáticas podrían sufrir efectos más severos que Europa o Estados Unidos. El coste del transporte aéreo de mercancías desde Asia hacia Europa ha aumentado un 45 % desde el inicio de la crisis, mientras que las tarifas de envío hacia Estados Unidos también se han duplicado.
En Estados Unidos, los efectos también empiezan a hacerse visibles. Según la Asociación Automovilística de ese país norteamericano, el precio medio de la gasolina ha subido a 3,41 dólares por galón, frente a los 2,98 dólares registrados una semana antes.
Los agricultores estadounidenses también afrontan mayores costes en fertilizantes y nutrientes esenciales para los cultivos, mientras que las cadenas de suministro podrían sufrir nuevas tensiones si el conflicto en Oriente Medio se prolonga más de lo previsto por la administración del presidente Donald Trump.