Vietnam encadena diez años consecutivos de superávit comercial desde 2016 y ha ampliado de forma sostenida el número de mercados que superan los mil millones de dólares en intercambios. Los tratados de libre comercio, en particular los de nueva generación como el Acuerdo Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico (CPTPP), el Acuerdo de Libre Comercio entre Vietnam y la Unión Europea (EVFTA) y la Asociación Económica Integral Regional (RCEP), han consolidado su papel como instrumentos estratégicos para ampliar el acceso a mercados de alto poder adquisitivo y exigentes estándares regulatorios, al tiempo que refuerzan la integración profunda de Vietnam en las cadenas de valor globales.
Las exportaciones de Vietnam en 2026 emprenden un nuevo viaje. |
Persisten, no obstante, limitaciones estructurales. En varios sectores estratégicos, el valor añadido nacional continúa siendo reducido, mientras que la dependencia de la inversión extranjera directa y de insumos importados sigue siendo significativa. Alcanzar un nuevo hito en 2026 implica, por tanto, transformar la base productiva: incrementar el contenido tecnológico, elevar la tasa de localización, robustecer el tejido empresarial nacional y diversificar con mayor eficacia los mercados.
Tran Thanh Hai, subdirector del Departamento de Importación y Exportación del Ministerio de Industria y Comercio, insiste en la necesidad de mitigar riesgos derivados de una excesiva concentración geográfica.
“La diversificación de los mercados de importación y exportación constituye una orientación estratégica destinada a mitigar los riesgos asociados a una dependencia excesiva de un único destino. En una fase posterior, resulta imprescindible intensificar la promoción comercial, consolidar el posicionamiento de las marcas nacionales y reforzar instrumentos como la trazabilidad, con el fin de elevar la eficacia y la credibilidad de nuestros productos en los mercados internacionales”, afirmó.
En un entorno internacional marcado por el repunte del proteccionismo, la diversificación no se limita a ampliar destinos. Exige cumplir estándares cada vez más exigentes y adaptarse de manera simultánea a distintos marcos regulatorios.
Por ello, numerosas empresas vietnamitas aceleran su transición hacia modelos sostenibles, con cadenas de suministro transparentes y tecnologías limpias que conviertan las barreras técnicas en ventajas competitivas. La modernización productiva y el aumento del valor añadido se han convertido en ejes estratégicos.
Le Xuan Vy, subdirector general de la empresa de inversión y comercio TNG, dijo lo siguiente: “Nuestra estrategia prioriza de manera decidida la innovación tecnológica como vía para incrementar la productividad y mejorar la calidad de los productos. La incorporación de tecnologías avanzadas nos permite optimizar el diseño, perfeccionar los estándares y responder con mayor solvencia a las exigencias crecientes de los clientes. La inversión simultánea en tecnología y en capital humano constituye un factor determinante para fortalecer la competitividad, sostener el crecimiento y avanzar hacia un desarrollo verdaderamente sostenible”.
Las exportaciones de textiles y prendas de vestir aspiran a alcanzar un valor de 50.000 millones de dólares en 2026. |
En paralelo, Vietnam impulsa con mayor intensidad las exportaciones de servicios, que abarcan desde tecnologías de la información y logística hasta finanzas, turismo y educación. Este segmento diversifica las fuentes de divisas, mejora los márgenes y reduce la dependencia de recursos tradicionales. Además, se alinea con la estrategia de transición hacia una economía digital basada en el conocimiento.
Junto a los productos tradicionales, cobra relevancia la creación de nuevos bienes y plataformas con potencial exportador. Phan Duc Hieu, miembro permanente del Comité Económico de la Asamblea Nacional, destacó que en la era digital incluso una solución tecnológica puede convertirse en producto de exportación si cuenta con el respaldo adecuado.
“La estrategia de exportación debe integrar plenamente el ámbito de los servicios y capitalizar cada oportunidad disponible. En el contexto actual, todo producto con base innovadora, incluidas las plataformas digitales, puede convertirse en un bien exportable si cuenta con los mecanismos de apoyo adecuados. Las pequeñas y medianas empresas disponen de un potencial significativo en este sentido. Por ello, el nuevo enfoque estratégico ha de ser integral y adaptado a las dinámicas de la economía digital”, señaló.
El año 2026 marcará así el inicio de una nueva etapa. Vietnam aspira a pasar de una lógica centrada en el volumen a otra sustentada en la creación de valor. Ese giro definirá la calidad del crecimiento en el próximo periodo. El nuevo hito exportador no se medirá solo en cifras, sino en competitividad real, autonomía estratégica y capacidad de integración internacional con bases propias. Cuando el crecimiento descansa en la calidad, la sostenibilidad y la innovación, las exportaciones dejan de ser un mero indicador macroeconómico para convertirse en un motor sólido de desarrollo a largo plazo.